Acampando en la Cumbre
 
 

El alpinista es quién conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron

Acampando en la Cumbre del Champaquí.

A media tarde llegamos a la cumbre del Cerro Champaquí, portando hasta allí todo lo necesario para pasar la noche en el lugar más alto de Córdoba.

Es marzo, el clima es hermoso, no hoy viento, ni nubes, lo que hace que la panorámica desde la cima se va sublime, imponente, magnifica, imperdible. Disfrutamos un rato la calidez del día, acostados en unas piedras, relajándonos y charlando, para luego refrescarse en la laguna, con agua cristalina, la cual refleja cada piedra de este lugar.

Es medio tarde, buscamos en la cima misma el lugar menos expuesto, armamos nuestra carpa, ya que pasaremos la noche aquí, en la cumbre del Champaquí. Se está terminando el día, el cielo se torna naranja, el sol rojizo, se va perdiendo en el horizonte, se va fundiendo en el paisaje, a lo lejos ocultandose tras las montañas, hasta desaparecer en lo majestuoso del paisaje.

Es un regalo de la vida, de la madre tierra, un momento único. Silencio, todo es silencio, observamos sin emitir palabras, solo nuestros rostros hablan, y así son hablar nos entendemos. Cenamos sentados sobre una piedra, ahora la noche oscura, hace mas grande el silencio, las estrellas brillan mucho más aquí arriba, juegan, titilan y caen, están cerca, muy cerca, al alcance de mi mano.

Una noche única, un escenario inmejorable, tan lejos del ruido y del caos, tan cerca de la tierra y del espíritu. Amanece, otro regalo, otro fluir de colores y sensaciones. Te agradezco bendito cerro Champaquí, por darnos tanto.