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  [Amanecer en la Cumbre del Champaquì]  
  El Nombre Champaquí  
     
 

Varios significados se le han dado al nombre del Cerro Champaquí, el más alto de la Provincia de Córdoba.

- Una de las versiones dicen que proviene de un vocablo autóctono de la Provincia de Salta, donde “Champa” significa “trozos de tierra de barro con raíces”, así como también se utiliza “Champa” como significado de “leña delgada”

 
     
 
 
     
 

- Otra versión acota que proviene del vocablo quichua, donde “Champa” significa región de césped, o pasto con raíces en el suelo. Algunos conocedores del quichua afirman que “CHAMPA”  significa “césped arrancado para encausar una corriente de agua”. Son muy aceptadas estas versiones ya que las dos señalan características que posee el Cerro Champaquí.

LAFONE QUEVEDO (industrial, arqueólogo, lingüista) Señala que el sufijo “KI” o “QUI” era utilizado en algunos apellidos de jefes o caciques indios. Esto nos permite pensar que desde lo más alto de esta región de césped, se había atrincherado y desde este privilegiado lugar dominaban la región. (Champa: región de césped – Quí: cacique) cacique que domina la región de césped: CHAMPAQUÍ.

También extraído de lenguas ancestrales hay quienes afirman que Champaquì podría significar “cabeza de agua” aduciendo a la laguna de la cumbre del cerro para el vocabulario de los comechingones.

 
     
   
 
 
   
  Viviendo en el Champaquí  
     
 

La familia Cufré es una muestra fiel de cómo vivían nuestros ancestros, ya que ellos siguen la tradición de sus antepasados.Tienen su hogar en el cerro Champaquí, una construcción antigua, pero con la calidez que ellos le saben dar. Al anochecer la única luz es la de velas, su sustento son los animales que cuidan y crían día a día, vacas, ovejas, chivos, cabras, gallinas, patos y gansos, de ellos extraen la leche y carnes para el uso diario.

Aquí en el Champaquí viven los 2 hermanos y su mamá en una típica construcción de piedra.

- ¿ No les gusta la ciudad ?

Es toda una vida, aquí en el Champaquí, aquí tenemos todos nuestros animales, nuestra casa, a veces bajamos a caballo a villa alpina a comprar arroz, harina, fideos para nuestras comidas, pero en una tarea que la hacemos muy poco, lo hacemos por necesidad, nos gusta estar aquí, en el Champaquí con lo nuestro.

- ¿ Y su familia ?

Tenemos un hermano que vive en la ciudad, en Carlos Paz, la verdad que no se como puede vivir así la gente, en medio de tanto ruido, tanto caos, la verdad que yo no podría vivir en una ciudad, estamos acostumbrados a la vida tranquila del Champaquí.

 
     
 

- ¿ Y como se sustentan aquí ?

Nosotros vivimos de nuestros animales, de la leche, huevos y carnes, hacemos nuestro pan, y ganamos algunos pesos cuando algún montañista quiere pasar la noche en nuestra casa, le damos una pieza con cama, mantas y velas, y si necesitan agua caliente también le damos.

- ¿ Cómo es la vida aquí ?

Muy tempranito, antes de que salga el sol nos levantamos a ordeñar y durante el día llevamos a pastar a nuestros animales, a la noche al caer el sol nos acostamos. Antes les dábamos de comer a la gente que se hospedaba, pero ya no, porque mamá esta muy grande y cansada.

Los hermanos Cufré son personas muy simpáticas, hablan pausado, tranquilos, transmiten una enorme paz en sus palabras

A quienes vengan al Champaquí, les recomiendo la experiencia de pasar una noche de los en el Puesto de los Cufré, a la luz de las velas, en una cálida pieza, abrigados por hermosos mantos tejidos y cosidos por ellos y albergados por toda su bondad.

 
     
 
Gracias familia Cufré, son parte de la historia del Cerro Champaquí.
 
     
   
 
 
   
  Acampando en la Cumbre  
 
Relato del ascenso al Champaquí: Acampando en la Cumbre del Champa .
 
 

"El alpinista es quien conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron"

Acampando en la Cumbre del Champaquí.

A media tarde llegamos a la cumbre del Cerro Champaquí, portando hasta allí todo lo necesario para pasar la noche en el lugar más alto de Córdoba.

El clima está hermoso, es marzo no hay viento, ni nubes, lo que hace que la panorámica desde la cima se vea sublime, imponente, magnifica, imperdible. Disfrutamos un rato la calidez del día, acostados en unas piedras, relajándonos y charlando, para luego refrescarse en la laguna, con agua cristalina, la cual refleja cada piedra de este lugar.

 
     
  Es medio tarde, buscamos en la cima misma, el lugar menos expuesto, armamos nuestra carpa, ya que pasaremos la noche aquí, en la cumbre del Champaquí. Se está terminando el día, el cielo se torna naranja, el sol rojizo, se va perdiendo en el horizonte, se va fundiendo en el paisaje, a lo lejos ocultandose tras las montañas, hasta desaparecer en lo majestuoso del paisaje  
     
  Es un regalo de la vida, de la madre tierra, un momento único. Silencio, todo es silencio, observamos sin emitir palabras, solo nuestros rostros hablan, y así son hablar nos entendemos. Cenamos sentados sobre una piedra, ahora la noche oscura, hace mas grande el silencio, las estrellas brillan mucho más aquí arriba, juegan, titilan y caen, están cerca, muy cerca, al alcance de mi mano.  
     
 

Una noche única, un escenario inmejorable, tan lejos del ruido y del caos, tan cerca de la tierra y del espíritu. Amanece, otro regalo, otro fluir de colores y sensaciones. Te agradezco bendito cerro Champaquí, por darnos tanto.

 
     
   
 
 
   
  Promesas en la Cumbre del Champaquí  
     
 

La naturaleza, en sus entrañas nos brinda los lugares más bellos, imponentes, soberbios y majestuosos.

A medida que nos vamos adentrando en ella, vamos descubriendo secretos, sus paisajes, sus momentos, sus sensaciones, sus señales, se va poniendo más rusticas, mas profunda, mas salvaje, pero mas grandiosa.

A medida que la descubrimos, que la caminamos y nos esforzamos, nos va cambiando, nos hace más solidarios, mas comprensibles, mas sensibles, mas conectado con lo espiritual, con lo básico, con lo natural, nos va esculpiendo y tallando a su medida.

El cerro Champaquí no es una excepción, a medida que nos esforzamos nos va regalando sus ríos, sus cascadas, sus piedras, sus colores, sus secretos, sus momentos, nos va transmitiendo su energía, sus silencios, su magia.

 
     
 
 
     
 

Para los sabios, para nuestros antepasados las cumbres de los cerros eran lugares sagrados, donde hacían sus ofrendas, sus promesas, donde enterraban a sus seres queridos para que estén cerca de los dioses, a salvo.

Lo podes comprobar vos mismo ese “momento mágico” que te cubre en una nueva cumbre, al vivir esa “rara sensación”, una mezcla de emoción, felicidad y angustia, recuerdos y agradecimientos, mezcla de paz, tranquilidad y relax, mezcla de silencios.

Pero el hombre:   soberbio, agresivo al medio, va dejando huellas, rastros de su paso, quiere inmortalizar su nombre en ella, pero no se da cuenta que de esa forma, aún mas se aleja.

Quieren dejar su nombre, su marca, el de su grupo, equipo, batallón, comando o como quiera llamarse, creyendo “sentirse superiores” por ello es así como el hombre soberbio va destruyendo uno de los lugares mas sagrados del Cerro Champaquí: su cumbre, la cual para nuestros antecesores era culto de dioses, hoy lo arruinan.: plaquetas, nombres, bustos, cruces, antenas, un ala de aeronáutica, un banquito de hierro, cables.

Seguro fueron puestas allí por soberbios, que no quieren dejar “su cumbre” en el anonimato, en lo sagrado, en el silencio, en el paisaje virgen, en el cielo, en las piedras y en el viento y por ello crucifican al Champaquí.

 
     
  Nosotros te proponemos que te esfuerces, que subas, que dejes tu promesa en la cumbre.  
  Quedará para siempre en el Champaquí. . .  
  . . .si en silencio se la cuentas al viento. . .  
     
 
 
 
   
  El Maestro del Champaquí  
     
 

Breve entrevista al  maestro Ángel Llanos de la Escuela Florentino Ameghino, Córdoba

Esta entrevista fue realizada en la salida de diciembre del año 2007 por una de nuestras aventureras: Profesora Silvia Visciglio de la Ciudad de Santa Tomé.  A ella nuestro agradecimiento

La charla con Ángel

Ángel nos cuenta que llega en moto desde Tres árboles. Hace 12 Km., desde la sierra. Ahora los chicos tienen en equivalente de las vacaciones de invierno. El período de clases es de Agosto a Mayo. Sus vacaciones son Junio y Julio. Es un período escolar estival.

Silvia: ¿El Ministerio (de educación) se porta bien?

Ángel: Sí, cuando se necesita, está. El tema es “permanecer” –remarca-, Venís un día, no es nada, cuando pasan diez días, veinte días... Mi señora ( hace dos años que está y yo desde Febrero. Soy maestro desde hace quince años. Estuve en Cerro Pelado... adentro. La escuela (se refiere a la Escuela F. Ameghino en la que estamos) está desde el 65´. Es la más alta, la más AB, inhóspita y la única que no tiene camino. Es inhóspita por el clima, pero no por ser la más sola. Hay contacto social. Estos (se refiere a los niños) no son los típicos “chicos rurales”: saludan, hablan, son “sueltos” para hablar.

Hablamos del tema del ambiente.

Ángel: Ellos (los niños) tienen el paisaje incorporado, dos horas para ellos son... (registro: cuatro horas para otro cualquiera)

(Hablamos de los medios para llegar. Ángel nos comenta de dos muchachos que llegaron desde Rosario –los vimos al llegar- que viajan en moto y le contaron que se cayeron varias veces. Dice Ángel: “es necesario saber andar en moto, pero el 60% es conocer el terreno”.

 
     
 
 
     
 

Silvia: Igual que con el caballo...

Ángel : NO, no. El caballo es mucho mejor, el caballo no se golpea, la moto no sabe... La mula es más apta, El caballo es obediente, a lo mejor sigue porque obedece, pero la mula no va a seguir, es muy inteligente.

Silvia: De ahí vendrá lo de “terco como una mula”...

Silvia: ¿ La escuela tiene sus propias mulas ?

Ángel: Sí, tenemos dos de la escuela. Los alimentos los traemos en mula. Se turnan los padres, por mes y ponen dos mulas más para traer con cuatro mulas lo necesario para un mes: gas, verdura, carne congelada, huevos... (yo anoto: una mula =  80 kg. = 30 pesos). Si es barato, según el albergue. Tenemos energía eólica y solar.

Jorge le  pregunta si les alcanza para ver la televisión y usar la computadora...

Ángel: La cuidamos, prendemos una u otra.

Silvia: la racionan

Ángel:

Silvia: ¿se hace pesado? (en el contexto de la charla, la pregunta se refiere a vivir en la escuela...)

Ángel: Es una elección de vida. No trabajas cuatro horas;

Silvia: Trabajas 24 horas... (ya lo había dicho él al principio,  yo lo estoy parafraseando ...) 

Ángel: Es duro para permanecer, Tenemos hijos, una nena de 20, una de 16 y otro de 13. Hay que atender las situaciones. Ellos fueron alumnos rurales, viven en Santa Rosa (de Calamuchita).  Generalmente estamos los dos (el matrimonio docente) en la escuela.  Ahora me quedo yo, nos manejamos por handy. Hay una cocinera.

La conversación vuelve al período escolar.

Ángel: De los 365 días, se trabajan los días hábiles que correspondan; por ejemplo, si en el mes hay 22 días hábiles, se cumplen.  No importa si es feriado, sábado o domingo.

La conversación deriva hacia la jubilación. Nos cuenta que los varones se jubilan con 65 años y las mujeres con 60.  Que les pagan “zona desfavorable” pero les pagan “Jornada simple”. Hay un intercambio acerca de lo injusto que es que estando ellos obligados a quedarse allí, solamente les paguen 4 horas de clase...

Ángel: Pero nosotros elegimos la escuela. Primero la elogió mi esposa, que es la directora, en el ofrecimiento de cargos, podría haber elegido otra escuela, pero eligió esta. Y después yo pedí el traslado

Silvia: ¿ Por qué ?

Ángel: Porque siempre trabajé en la escuela rural.

Silvia: ¿ El paisaje te sigue impactando ?

Ángel: El paisaje nunca me impactó. Sólo cuando te (lo) querés apropiar y no podes. Lo respeto, al clima, si vengo en moto, si vengo a caballo, me cuido del río. ... ni loco me largo a cruzar (se refiere al día anterior, el 8 de diciembre, que hubo tormentas, lluvias y granizo) pero tampoco me imposibilita (para) moverme. Viajo con lluvia, piedras, tenés que ser criterioso...

Casi nos despedimos. Hasta ese momento estuvimos bajo la cumbrera, en la galería exterior. Pero yo entro a una de las aulas, porque no había visto ninguna)

Dentro del pequeño salón de clases veo mesas y sillas de trabajo, armarios, material didáctico, bibliografía. El salón se parece en algo a una habitación de una casa pero con la pizarra. Tal vez haya estado dividida y entonces le pregunto si tiene grados múltiples.

Ángel: Sí, tienen primero y segundo ciclo y 6° del tercer ciclo. El sistema llega hasta 8° año. Este sistema de Córdoba condena a los niños a ser analfabetos funcionales (creo que me dijo eso...) Los condena a cuidar cabras después de los 11 años.

Se sienta y nosotros también nos sentamos  en los pupitres y él sigue diciendo:

Ángel: Hablando bien en criollo, yo entré a dar clases en la escuela rural y me “cagué” para aprender.  A mí me dieron un título sin nada. Creí que ser maestro rural era tomar un ómnibus, bajarme y dar clases. Y no. No tenía luz, ni comunicación, quedaba a 40 Km. de la escuela...

Silvia: En Cerro Pelado...

Ángel: No, ojala hubiera estado en Cerro Pelado... Eso está de este lado del lago ... para llegar a la escuela o nadabas o dabas toda la vuelta ... (Santa R. De Calamuchita, Yacanto).

Silvia: ¿Ahora, hay alguien allí?

Ángel: Sí, pero cambió. Yo caminaba 15 a 20 a.m. con la mochila de mercadería. Llegaba y tenía todo el trabajo de un maestro: el PAICOR, los problemas de una escuela. Los chicos volvían a sus casas y yo me quedaba, solo, solo, de toda soledad... en un páramo. Dormía desde las 8.30 de la noche hasta las 12.00 y te despertabas... te acompañaba la radio... Los viernes salía pero caminaba hasta Yacanto o llegaba con un camión  de pinos. Cuando pude me compré una moto...

La conversación nos lleva a otros temas.

Nos habla también de las condiciones económicas de los lugareños; de sus orígenes ancestrales; su medio de vida...

Silvia: Hay pobreza...

Ángel: No, para nada.  La gente tiene muy buena situación económica.

Silvia: Pero el padre del niño que dejó la escuela, lo necesita que trabaje porque es pobre...

Ángel: No, no, lo necesita para que trabaje, pero no porque sean pobres. Es la costumbre...

Silvia: La Escuela viene a romper con eso

Ángel: No, nosotros no tenemos conflictos con nadie. Todos nos necesitamos

 
     
 
Texto: Silvia Visciglio
 
     
   
 
 
   
  La Virgen del Champaquí  
     
  Llegando al límite de las tierras pertenecientes a los Moises López, y poco antes de llegar al puesto de los Cufré, el sendero nos llevará en nuestro incansable ascenso hacia lo más alto del cerro hasta una extención de piedra denominado "El desierto de piedra", "El desierto de la Virgen del Champaquí", o también llamado "El desierto de Lourdes", en medio del cuál se encuentra una gran roca erosionada, tallada por los avatares del paso del tiempo, y las condiciones climáticas, esta pridra presenta una forma de gruta, dentro de la cuál podemos encontrar una estatuilla de la Virgen de Lourdes.  
     
 
 
     
 

La gruta de la Virgen del Champaquí se encuentra llena de ofrendas, agradeciminetos, y promesas, y es un lugar de paso obligado para aquellos que quieran buscar la cima del Cerro Champaquí.

 
     
   
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